Baja California Sur amanece hoy con una noticia que estremece profundamente a la sociedad y a la clase política. Sin duda, la ejecución de Bernardo Soriano plantea serias interrogantes sobre el verdadero manejo del poder en nuestro estado. Por lo tanto, este lamentable suceso no puede analizarse únicamente como un simple tema de inseguridad ciudadana. De hecho, ocurre en un momento de extrema tensión entre el gobierno estatal y quienes exigen transparencia institucional.
El panorama político rumbo al 2027
Actualmente, el sistema político prepara el terreno rumbo a las próximas elecciones gubernamentales. En consecuencia, las cúpulas perfilan a figuras muy específicas para mantener el control absoluto del estado. Es decir, nombres como Milena Quiroga, Christian Agúndez y Manuel Cota Cárdenas resuenan constantemente como las opciones oficiales del régimen.

Sin embargo, un amplio sector de la ciudadanía rechaza tajantemente esta inminente imposición de continuidad. Además, los sudcalifornianos exigen verdaderos cambios estructurales y no solo una rotación de los mismos rostros políticos. Por consiguiente, cualquier voz disidente o crítica representa un peligro mayúsculo para los intereses de este grupo en el poder.
El peligro de alzar la voz en nuestro estado
En este contexto tan polarizado, la figura del ex subprocurador cobró una relevancia política indiscutible. Recientemente, el exfuncionario denunció presuntas irregularidades y confrontó directamente las narrativas oficiales sobre la seguridad pública. Por esta razón, la ejecución de Bernardo Soriano manda un mensaje escalofriante a cualquier opositor político o ciudadano que cuestione al sistema.
Aparentemente, las cúpulas en el poder no toleran las voces que evidencian sus fallas desde adentro de las instituciones. Por otro lado, la extrema rapidez con la que ocurrieron los hechos levanta fuertes sospechas de un posible silenciamiento. Finalmente, la sociedad exige respuestas claras que las autoridades estatales se resisten a proporcionar de manera pública.

¿La ejecución de Bernardo Soriano repite la historia del caso Colosio?
Muchos analistas políticos comparan este oscuro episodio con magnicidios históricos que marcaron dolorosamente a nuestro país. En efecto, cuando una figura pública amenaza la estabilidad de un sistema cuestionable, el desenlace suele ser sumamente trágico. Por ello, la ciudadanía se pregunta legítimamente si este gobierno pretende acallar a sus críticos usando la violencia extrema.
Ciertamente, el miedo intenta paralizar a los comunicadores, abogados y ciudadanos que exigen una verdadera rendición de cuentas. No obstante, el pueblo sudcaliforniano despierta cada vez más rápido ante estos evidentes actos de represión institucional. De igual forma, las redes sociales rompen todos los días el cerco informativo que el oficialismo intenta imponer.
Las verdaderas consecuencias políticas y sociales
Las autoridades tienen ahora la obligación ineludible de resolver este atroz crimen con total transparencia y prontitud. Sin embargo, la confianza ciudadana en la Procuraduría General de Justicia del Estado se encuentra totalmente fracturada. Por lo tanto, la ejecución de Bernardo Soriano profundiza gravemente la crisis institucional que atraviesa actualmente Baja California Sur.
Mientras tanto, aspirantes políticos como Milena Quiroga, Christian Agúndez y Manuel Cota Cárdenas guardan un silencio sepulcral. Evidentemente, estos perfiles evitan pronunciarse sobre un tema que mancha directamente la imagen del proyecto que ellos mismos representan. En resumen, prefieren proteger al sistema antes que exigir justicia frontal para un excompañero del gobierno estatal.

El llamado urgente a la sociedad sudcaliforniana
Nosotros, desde la redacción de Marea Noticias, creemos firmemente que el silencio jamás será la solución ante la barbarie. Por el contrario, debemos mantener vivo el debate público y exigir que la verdad salga a la luz muy pronto. Así que invitamos a todos nuestros lectores a cuestionar las versiones oficiales y a compartir libremente esta información vital.
Definitivamente, el futuro de nuestro estado depende de ciudadanos valientes que no se dejan intimidar por el poder político. Finalmente, la ejecución de Bernardo Soriano debe marcar un punto de inflexión para rechazar categóricamente la política del miedo. Solo a través de la firme exigencia social lograremos construir el Baja California Sur seguro y democrático que merecemos.





















